Ventiseis

Corres, perseguido por no sabes qué. Corres y corres, y el pasillo hospitalario por el que rechinan tus zapatillas cada vez parece más y más largo. Y notas el aliento de la-cosa-que-no-debería-ser pegado a tu nuca, húmedo y pestilente, aunque no lo huelas.

Hay una puerta a la derecha, pero la pasas porque vas muy rápido. Sí, mierda, podrías haberte escondido dentro, pero ¿para qué? Para eso ríndete de una vez. Para, enfréntate cara a cara -o el apéndice asqueroso que tenga el
eso que te persigue- y deja de tener miedo. Es algo terrible vivir con miedo, ¿verdad? Saberte acechado contínuamente. Y el maldito pasillo no deja de crecer, y no lleva a ninguna parte.

Harto, te paras en seco, y al girar te encuentras en un bosque magnífico. Los troncos se elevan al cielo verde que cubre todo en derredor; la luz llega a tus ojos filtrada por un millón de esmeraldas. No se oye absolutamente nada más que el sonido de las raíces escarvando, las ramas estirándose y las hojas naciendo y desperezándose.

El suelo resulta húmedo, rico en vida, con un gran manto de helechos que cubren tus rodillas, y te dificultan el andar.

Oyes un ruido a tus espaldas. Es un ruido que, de tener color, sería marrón; marrón y húmedo. No te giras, claro: el pánico te ha atrapado por completo. De repente, un pajarito se posa en una rama baja, a escasos metros de ti, y parece mirarte, divertido. Tus músculos siguen sin responder, y el pájaro trina alguna que otra vez, saltando travieso en la rama.

5 comentarios:

E dijo...

Me has leído el pensamiento. Aunque tú has tenido mucho más estilo.

Siempre se me dio mal correr.

Y al darme la vuelta... habías vuelto. Y con fuerza.

lluvia de emergencia dijo...

me encanta esa foto. yo quiero estar allí. cerraré los ojos y viajaré (pero no sé cuando volveré)

alZhu dijo...

Me alegro de tu vuelta. Sin duda, se te da bien meternos dentro.

¡Un abrazo!

Gato negro dijo...

El miedo existe porque le dimos nombre, de lo contrario sólo se treata de una parte ineludible de nuestro mundo que realmente no existe. Por otro lado, tambien es cierto que el dolor, el miedo o el pánico son cosustanciales al hombre, aprendamos a vivir con ellos.
Gracias por el paseo.

GATO NEGRO

Bibián dijo...

Como buen cronopio, despues del susto y en medio del bosque me apetece un sandwich de queso, ¿te animas?