- En serio... ¡me teneis hasta la polla, ya!
- ¡Pero bueno, tío, a ti qué te pasa!
- ¡Que estoy harto ya de todo!
- ¡Qué coño dices!
- Que sí, joder, que estoy harto. Me teneis harto. No aguanto más vuestras gilipolleces, ni vuestras estúpidas manías, ni vuestros "jo, qué chungo estoy, que mierda de vida llevo". No teneis ni puta idea de lo que es tener una vida de mierrrda; pero ninguno, ni puta idea.
- ¡Te quieres tranquilizar!
- No me sale de los huevos, hombre. Que es que ya estoy mu quemao, joder. No hago más que ver como no haceis nada, como estais ahí, fumando porros, viendo la tele y oyendo esa mierda de música, que es una puta mierda y no hay quien la soporte, y luego os quejais.
- Y tú fumas porros con nosotros también. Y ves la tele...
- Y escucho esa mierda de música, porque no me queda más remedio, porque la poneis a toda ostia y, quiera o no, me la meteis por los oidos. Y sí, fumo porros, vale, y veo la tele. Pero no quiero que mi vida se base en eso. En porros y tele, joder. Eso y quejarme.
- ¿Pero qué coño te pasa?
- Ya os lo he dicho, que me tocais los huevos. Me tocais los huevos con esa pose seudoartística, bohemia de mierda con los gastos pagados por papá, droga incluída. Que no soporto ese rollo de guays, de ir de independientes con ropa de aspecto raída y cutre, pero que vale lo que gano yo en una semana en el bar. Que me jode que vayais a la universidad a fumar porros y a jugar a la pelotita esa de mierda, o a los palos esos de tirarlos al aire y matar a una vieja.
- ¡Que te jodan! Yo no soporto tu incapacidad para convivir en paz en el mismo plano que los demás!
- ¡Que te jodan a ti, payaso! Sois vosotros los que no estais en el mismo plano. No estais en ningún plano, coño: estais flotando sobre la realidad, con vuestro dinero y vuestro jachís y vuestra ropa de marca y vuestras fantasías.
- ¡Pero bueno, tío, a ti qué te pasa!
- ¡Que estoy harto ya de todo!
- ¡Qué coño dices!
- Que sí, joder, que estoy harto. Me teneis harto. No aguanto más vuestras gilipolleces, ni vuestras estúpidas manías, ni vuestros "jo, qué chungo estoy, que mierda de vida llevo". No teneis ni puta idea de lo que es tener una vida de mierrrda; pero ninguno, ni puta idea.
- ¡Te quieres tranquilizar!
- No me sale de los huevos, hombre. Que es que ya estoy mu quemao, joder. No hago más que ver como no haceis nada, como estais ahí, fumando porros, viendo la tele y oyendo esa mierda de música, que es una puta mierda y no hay quien la soporte, y luego os quejais.
- Y tú fumas porros con nosotros también. Y ves la tele...
- Y escucho esa mierda de música, porque no me queda más remedio, porque la poneis a toda ostia y, quiera o no, me la meteis por los oidos. Y sí, fumo porros, vale, y veo la tele. Pero no quiero que mi vida se base en eso. En porros y tele, joder. Eso y quejarme.
- ¿Pero qué coño te pasa?
- Ya os lo he dicho, que me tocais los huevos. Me tocais los huevos con esa pose seudoartística, bohemia de mierda con los gastos pagados por papá, droga incluída. Que no soporto ese rollo de guays, de ir de independientes con ropa de aspecto raída y cutre, pero que vale lo que gano yo en una semana en el bar. Que me jode que vayais a la universidad a fumar porros y a jugar a la pelotita esa de mierda, o a los palos esos de tirarlos al aire y matar a una vieja.
- ¡Que te jodan! Yo no soporto tu incapacidad para convivir en paz en el mismo plano que los demás!
- ¡Que te jodan a ti, payaso! Sois vosotros los que no estais en el mismo plano. No estais en ningún plano, coño: estais flotando sobre la realidad, con vuestro dinero y vuestro jachís y vuestra ropa de marca y vuestras fantasías.

