- Nah, no era ese. Ese es el 152, no nos lleva a ninguna parte...
- A algún lao llevará, ¿no? Menuda gilipollez de autobús, si no...
- Va a la estación de autobuses.
- ¡Coño! Como todos...
- No, imbécil. Este va a la estación de autobuses, de los de largo recorrido...
- ¿Y dices que no lleva a ninguna parte? Joder, es un primer paso cojonudo, ¿no crees?
- Este que viene ahora sí es el nuestro; cruza rápido...
- Me parece más interesante el otro.
- No te pongas romanticón ahora. ¿Dónde coño te ibas a ir? ¿A ver mundo?
- Vale, déjalo. Ehhh... ¿Me puedes picar tú?
- No, es el abono del mes, no me deja. Toma un euro.
- Gracias.
- ¿Y tu abono?
- Creo que me lo quitó mi gemelo maligno.
- ¿Tu qué? ¿Qué me estás contando?
- Mi gemelo maligno. Todos tenemos un gemelo maligno, ¿no lo sabías?
-¿Qué coño dices?
- Un gemelo maligno, joder... Un tío que es igual que tú, pero que no hace las mismas cosas que tú. Normalmente no tiene nada que ver contigo... Ahí hay un par de asientos libres.
- Vamos.
- Lo que te digo, No tiene nada que ver, y hace cosas que tú normalmente no haces.
- Ah, creo que sé de qué me hablas...
- ¿Sí?
- Sí... ¿recuerdas cuando te dijeron que me había liado con tu hermana? No era yo, era mi gemelo...
- Que te jodan, payaso. Hablaba en serio.
- Eso no te lo crees ni tú.
...

¡Brum, Brum!


